Innovación en el sector agroalimentario: qué actividades generan deducciones fiscales y cómo aprovecharlas

    El sector agroalimentario es uno de los más innovadores en España. Y de los que menos aprovechan las deducciones fiscales que eso le genera.

    Reformular un producto para reducir aditivos, desarrollar un nuevo proceso de conservación, aplicar tecnología de precisión al cultivo. Son todas actividades que muchas empresas del sector realizan sin saber que pueden generar deducciones de hasta el 42% en el Impuesto sobre Sociedades.

    personas trabajando en desarrollo e innovación en el sector agroalimentario

    ¿Qué es la innovación agroalimentaria?


    La innovación agroalimentaria es el conjunto de actividades que una empresa del sector lleva a cabo para desarrollar nuevos productos, mejorar procesos productivos o aplicar nuevas tecnologías a su actividad.

    Desde la producción primaria hasta la transformación y comercialización.

    No hace falta ser una gran corporación.

    • Una cooperativa que desarrolla un nuevo método de conservación.

    • Una bodega que experimenta con nuevas variedades de uva.

    • Una empresa cárnica que automatiza su línea de producción con tecnología propia.


    Todos están innovando y muchas veces sin saberlo.

    La clave está en identificar qué actividades califican según la normativa española y qué deducciones fiscales generan.

    Porque no toda innovación es I+D+i. Pero más de lo que parece, sí lo es.

    ¿Cuáles son algunas investigaciones e innovaciones en el sector alimentario?


    El artículo 35 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades recoge qué actividades califican como I+D+i.

    Aplicados al sector agroalimentario, estos son los ejemplos más habituales:

    Desarrollo de nuevos productos



    • Reformulación de un producto para reducir aditivos, azúcares, sal o alérgenos sin perder propiedades organolépticas.

    • Desarrollo de un nuevo alimento funcional con ingredientes activos que no existía en el mercado.

    • Creación de una nueva gama de productos adaptados a intolerancias o necesidades nutricionales específicas.


    Mejora de procesos productivos



    • Desarrollo de un nuevo proceso de conservación o envasado que alarga la vida útil del producto.

    • Aplicación de tecnologías como la alta presión hidrostática, la liofilización o la fermentación controlada cuando implican adaptación técnica propia.

    • Automatización de una línea de producción mediante sistemas desarrollados a medida.


    Agricultura de precisión y tecnología aplicada


    Persona desarrollando un método propio para la monitorización de cultivos

    • Desarrollo de sistemas propios de monitorización de cultivos mediante sensores, drones o inteligencia artificial.

    • Creación de software propio para la gestión y optimización del riego, la fertilización o el control de plagas.

    • Investigación sobre nuevas variedades de cultivo resistentes a condiciones climáticas extremas.


    Sostenibilidad e impacto ambiental



    • Desarrollo de procesos para reducir el desperdicio alimentario mediante nuevas técnicas de aprovechamiento.

    • Investigación sobre bioplásticos o envases sostenibles con propiedades técnicas nuevas.

    • Proyectos de economía circular aplicados a subproductos de la cadena agroalimentaria.


    ¿Qué actividades del sector agroalimentario califican como I+D+i y cuáles no?


    No toda mejora es I+D+i.

    Y no todo lo que parece rutinario deja de serlo.

    La diferencia está en si hubo novedad, incertidumbre técnica y esfuerzo real de desarrollo. 

    Si bien cada caso se debe estudiar con detenimiento, este cuadro detalla lo que, a priori, califica o no como I+D+i.











































    SÍ califica como I+D+iNO califica como I+D+i
    Formulación de productoReformular un producto reduciendo aditivos sin perder propiedadesCambiar el packaging sin modificar el producto
    Procesos productivosDesarrollar un nuevo proceso de conservación con resultado inciertoAplicar un proceso estándar ya existente en el sector
    Tecnología aplicadaCrear un sistema propio de monitorización de cultivos con IAComprar e instalar un software de riego ya disponible en el mercado
    Conservación y vida útilAplicar alta presión hidrostática adaptada a un producto nuevoUsar técnicas de conservación habituales sin modificación
    SostenibilidadInvestigar un nuevo envase biodegradable con propiedades técnicas inéditasSustituir un envase por otro ya disponible en el mercado
    Variedades y cultivosDesarrollar una variedad resistente a condiciones extremas mediante experimentaciónPlantar una variedad existente en condiciones normales
    Software y digitalizaciónDesarrollar software propio para optimizar la cadena de producciónImplementar un ERP estándar sin desarrollo propio

     

    ¿Cuánto puede deducir una empresa agroalimentaria?


    Depende del tipo de actividad y del volumen de inversión. El artículo 35 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades establece dos niveles de deducción. 

    Actividades de I+D



    • 25% sobre los gastos del ejercicio hasta la media de los dos años anteriores.

    • 42% sobre el exceso respecto a esa media. Si es el primer año de inversión en I+D, el 42% se aplica sobre la totalidad.

    • +17% adicional sobre los gastos de personal investigador cualificado adscrito en exclusiva a I+D.

    • +8% adicional sobre inversiones en equipos e instalaciones afectos exclusivamente a I+D.


    Actividades de Innovación Tecnológica



    • 12% sobre los gastos del ejercicio.


    ¿Qué supone esto en la práctica?


    Imaginemos AgroTech S.L., una empresa ficticia del sector que invierte 150.000 € en desarrollar un nuevo proceso de conservación mediante alta presión hidrostática.

    De ese modo, 90.000 € corresponden a personal investigador adscrito en exclusiva al proyecto. Es su primer año de inversión en I+D.

    • 42% sobre 150.000 €: 63.000 €

    • +17% adicional sobre 90.000 € de personal exclusivo: 15.300 €

    • Deducción total: 78.300 €


    Un ahorro de 78.300 € en el Impuesto sobre Sociedades.

    Ayudas y subvenciones al sector agroalimentario: más allá de las deducciones fiscales


    Existen varias líneas de ayudas públicas que pueden complementarse con las deducciones fiscales por I+D+i  o utilizarse de forma independiente.

    PERTE Agroalimentario


    El Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica del sector agroalimentario, financiado con fondos Next Generation, ha movilizado cientos de millones de euros para proyectos de modernización, digitalización e innovación en la cadena agroalimentaria.

    AEI-Agri


    El programa de la Asociación Europea para la Innovación en productividad y sostenibilidad agrícolas financia proyectos de innovación en agricultura, ganadería e industria alimentaria con una dotación de más de 83 millones de euros.

    Ayudas del CDTI


    El Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial financia proyectos de I+D+i en cualquier sector, incluido el agroalimentario, a través de préstamos parcialmente reembolsables y subvenciones para proyectos de investigación aplicada.

    Ayudas a la transformación y comercialización agroalimentaria


    El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación convoca anualmente ayudas destinadas a inversiones en transformación, comercialización y desarrollo de productos agroalimentarios, dirigidas tanto a pymes como a grandes empresas del sector.

    La clave está en combinar estas ayudas con las deducciones fiscales por I+D+i de forma compatible y estratégica.

    Algo que requiere identificar bien los proyectos y conocer qué instrumentos se pueden acumular sin conflicto.

    Cómo identificar y documentar tus proyectos de I+D+i en el sector agroalimentario


    Identificar  y documentar los proyectos correctamente es lo que permite una deducción sólida:

    Paso 1: Identificar los proyectos


    Revisa qué actividades ha llevado a cabo tu empresa en los últimos años. Nuevos productos, procesos mejorados, tecnología aplicada, ensayos con resultado incierto. Si hubo novedad, incertidumbre técnica y esfuerzo real, probablemente hay un proyecto de I+D+i detrás.

    Paso 2: Separar y registrar los gastos


    Cada proyecto debe tener sus gastos individualizados: personal, materiales, subcontrataciones, amortización de equipos. Los gastos generales no cuentan. Solo los directamente vinculados al proyecto.

    Paso 3: Elaborar la memoria técnica


    Es el documento que justifica que la actividad califica como I+D+i. Debe recoger los objetivos del proyecto, los retos técnicos, la incertidumbre, la metodología, el cronograma y los resultados obtenidos.

    Paso 4: Obtener respaldo oficial


    Para asegurar la deducción ante Hacienda, lo más recomendable es obtener el Informe Motivado Vinculante del Ministerio de Ciencia e Innovación o una certificación por entidad acreditada por ENAC.

    No es obligatorio, pero da seguridad jurídica total.

    Paso 5: Aplicar la deducción en el Impuesto sobre Sociedades


    Una vez documentada y respaldada la actividad, la deducción se incluye en la declaración del ejercicio en que se generaron los gastos.

    ¿Tu empresa agroalimentaria está dejando dinero sobre la mesa?


    Si tu empresa innova en producto, proceso o tecnología y no está aplicando deducciones fiscales por I+D+i, probablemente estás pagando más impuestos de los que te corresponden.

    En EVALUE acompañamos a empresas del sector agroalimentario a identificar sus proyectos de I+D+i, documentarlos con rigor y asegurar la correcta generación de la deducción.

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